No aclare que oscurece
Esa es la frase que nos llega en primera instancia cuando pensamos en quién tiene la responsabilidad de no haber avanzado sobre el diseño de una estrategia que previera el colapso de nuestra matriz energética como se podía avizorar ya desde 1970 aproximadamente, cuando Venezuela inició la cadena de aumentos del barril de petróleo alborotando también a los proveedores del Medio Oriente.
No está tan lejos en nuestra memoria las "colas" por el querosene o el racionamiento del combustible -la nafta en las estaciones de servicio-, así como también las sanciones a los que escondían el valioso fluido esperando las vertiginosas subas de su precio para trasladarlas a los pobres consumidores finales.
Tomando el análisis por el lado positivo pensamos en el camino alternativo que eligió Brasil, explorando e investigando sobre los alcohonaftas y que terminan 30 y pico de años después siendo la alternativa que también aprovecha Estados Unidos.
Habrá quien quiera excusarse, ya que el grande del Norte tampoco pudo prevenir la problemática; pero en realidad lo que nos sucede es parte de una problemática de falta de visión de los administradores y de los gremios que sin darse cuenta terminaron defendiendo un modelo neoliberal que no piensa en cómo ahorrar e innovar sino, lamentablemente, en cómo conservar su asiento.
Y digo esto porque lamentablemente es tendencia generalizada de nuestra parte, el "sentarse a esperar".
También podríamos haber pensado en Eolo o en otras fuentes alternativas para uso quizá domiciliario, como las fotovoltaicas.
Pero bueno, una vez más pagamos tributo a esta burocracia que con sus monopolios sigue copiando soluciones que no son soluciones, porque terminan habitualmente pidiendo tan solo rebajas de precio como prevenda.