Uruguay está detenido en el tiempo y su gobierno optó por matar el mensajero


Señor Presidente de la República: con el respeto que me merece su investidura en general, y su persona en particular, me siento en la obligación de efectuar las siguientes consideraciones periodísticas, dirigidas principalmente a nuestros suscriptores, actualmente más de ocho mil en el mundo hispano y luso parlante, y asumo la representación, también, y sin pedir permiso a nadie, de mis ilustres maestros y entrañables amigos en el periodismo, los desaparecidos Directores de EL PAIS, Don Martín Aguirre, y Dr. Daniel Rodríguez Larreta.

Acabo de regresar de Europa, señor Presidente, en donde el trabajo periodístico intensivo jalonó mi mes y pico de permanencia en el exterior, quizá toda una frivolidad para muchos en instantes de penuria nacional, ante la amenaza cierta de igualar para abajo a las clases sociales, emparejando la situación socioeconómica uruguaya a los estadios de pobreza extrema o casi extrema.

Dr. Vázquez: el Uruguay está parado, quieto, inmóvil. Detenido en el tiempo, y se advierte a nivel internacional que la preocupación de su gobierno está empecinadamente centrada en el pasado, y así se preocupan de destacarlo, en toda oportunidad en que sus ministros y funcionarios de jerarquía lo propician y auspician, todos y cada uno de los medios de comunicación extranjeros, políticos, gobernantes, diplomáticos y compatriotas que viven en el exterior.

Y no exagero ni me desubico, señor Presidente, porque diariamente leía y leo la prensa alemana, inglesa, holandesa, finlandesa, francesa, española, y toda otra que aluda a nuestro país, porque enfoques está inscripto en los principales buscadores de noticias internacionales, naturalmente que con las palabras claves que facilitan el acceso a la información que nos interesa.

Uruguay, señor presidente, está perdiendo bajo su mandato el respeto y consideración internacionales que forjó, cierto que con altibajos, a lo largo de todo el siglo XX.

Su pelea de corte matrimonial con el problemático y conflictivo presidente argentino, que no es otra cosa que un conventillo de alcoba de toma y daca con pretendida devolución de favores, nos dejó mal parados a nivel regional y mundial, al punto que las plantas de celulosa que ni siquiera se han construido en este rincón perdido del mundo, tienen más incidencia que las aguas podridas del Riachuelo, ubicado a quince minutos de la Casa Rosada, cloaca a cielo abierto donde defecan diariamente desde hace decenas de años cinco millones de personas.

Uruguay, señor presidente, tiene un elenco ministerial que da pena y que es de terror.

Si analizamos uno por uno los ministros, advertiremos que no existen excepciones, salvo en una o dos carteras, que no son, precisamente, las que debemos exhibir al mundo contemporáneo.

Acusa usted al periodismo, señor presidente, porque es más fácil matar al mensajero que replantearse en un profundo examen de conciencia la sucesión de desaguisados que jalona su actuación al frente del gobierno de la República, en donde la inacción es su atributo principal.

No por ello, Dr. Vázquez, ha perdido usted nuestra máxima consideración, incluso afecto, como se lo indiqué al principio de la nota.

Por el contrario, enfoques desea ayudarlo, pero, señor presidente, ¡déjese ayudar!

Desde Europa, doctor Vázquez, se advierte con mayor claridad que nuestro país no trascendió el siglo XX.

En lo que lleva de su período de gobierno, y bajo la presión legislativa más radical, avanzó usted en política de derechos humanos, avance que le ha quitado perspectiva, empeñado como está en el juzgamiento de los militares, en la extradición de los militares, y en acicatear a la Justicia para que juzgue los acontecimientos de gobierno que se sucedieron en el país cuando se perdió el rumbo democrático.

Sus acólitos pretenden meter preso al dictador Álvarez, cuando es público y notorio que con 81 años edad no va a ir preso, máxime que las violaciones a los derechos humanos que se insisten diariamente en reseñar lo encuentran a Álvarez fuera del comando.

Pero se imaginará usted que no estamos para defender a Álvarez ni a los asesinos de la nuera de Gelman, ni a quienes solapadamente y a traición se despacharon a los senadores Michelini y Gutiérrez Ruiz.

Estamos, presidente, para instarlo a que mire el presente y proyecte el futuro.

Eso es lo que le achaca el periodismo, sin perjuicio de acompañar el temperamento de que existe una notable impertinencia de interrogatorio en los movileros que trabajan para la prensa en general, dado que imitan a los muchísimos maleducados periodistas argentinos, que han hecho del reportaje móvil un instrumento desagradable y en cierto modo repugnante. Pero eso, señor presidente, es harina de otro costal, y oportunamente lo hemos puesto de relieve, como se merece.

El tema central, estimado presidente, es que el país no puede seguir dependiendo de si Botnia o Ence avanzan o no en el cumplimiento de sus organigramas, ni Uruguay esperar sentado el pronunciamiento de La Haya.

El tema prioritario, presidente, es que se cierne sobre un país que no está preparado para ello, una reforma tributaria que se sumará a un IVA desproporcionado, escandaloso y enloquecido, 23%, al cual los partidos tradicionales le montaron un Cofis del 3% que todavía mantiene plena vigencia, que afectará en grado superlativo los estipendios y pasividades que gana la gente, en montos que apenas alcanzan para comer y que serán gravados a poco que superen los 300 dólares por mes.

El tema medular, presidente, es que las tarifas de los servicios públicos no responden a sus costos, sino que se han plagado de impuestos encubiertos que periódicamente se lleva Rentas Generales.

¿Dónde quedó su promesa preelectoral?

¿A quién le va a aplicar Astori la reforma tributaria?

¿Va a permitir usted que siga llenándose de escalones la escalera mecánica que baja y se aleja cada vez más del bienestar general?

Cuando usted señala, señor presidente, que el gobierno no cambió de rumbo, está en lo cierto. No puede cambiar de rumbo quien no tiene rumbo.

Su gobierno es un barco que tampoco tiene timón y que está al vaivén de las olas.

Mire: Juan Bautista Alberdi decía que gobernar es poblar.
Pregúntele usted al ministro Mujica cómo se sigue despoblando la campaña!!

Mire: mantener a ultranza una política revisionista del pasado, tampoco es gobernar.

Hemos perdido paulatinamente años de bienestar, presidente, con los Partidos Colorado y Nacional, y resulta ahora que usted, que encarnó la esperanza colectiva de un pueblo sufrido, oprimido y vilipendiado, se va por peteneras porque el objetivo de su política de gobierno desviose enceguecido, y casi que en exclusividad, a la reivindicación de los derechos humanos.

Pues bien; reivindíquelos de una vez por todas. Mande preso a quienes deban ir presos, que se pudran en las cárceles si así lo amerita la Justicia, pero saque el país adelante.
Y que conste a texto expreso que no estoy defendiendo a ningún violador de los derechos humanos. Ni a los militares que fueron, ni a los terroristas de antaño que hoy integran su gobierno y ocupan escaños legislativos.

¡Pare a Astori que bastante tenemos con los impuestos y etcéteras actualmente en vigor!

Atienda, señor presidente: en España, quien tiene contratado un servicio ADSL (banda ancha para transmisión y recepción de datos) tiene el servicio telefónico gratuito en todo el país, incluyendo las llamadas a las Islas Baleares y Canarias. También en Francia y en otros países de la Unión Europea rige idéntico sistema.

En estas naciones, los teléfonos celulares de una misma empresa se comunican gratuitamente entre sí, y el usuario puede elegir un número celular o fijo de la empresa que suministra el servicio para hablar gratuitamente con quien quiera, todo lo que quiera.

En la UE el servicio de electricidad es cinco veces más barato que en el Uruguay, y eso que la gente gana en euros.

Y no hablemos de las patentes de rodados, diez veces más caras en nuestro país, peso a peso y euro a euro.

El pueblo sigue esperando. La gente aguarda la prometida reforma de las empresas del Estado, cáncer terminal de la república.

A Antel le pasó por encima la tecnología, y la UTE depende de las lluvias para mantener adecuadamente el suministro de electricidad.
Una mala gestión anterior a su gobierno, continuada por los suyos, nos dejó sin respaldo térmico, y prender La Tablada nos cuesta hoy la friolera de un millón de dólares diarios.

De OSE, usted lo sabe, mejor ni hablar.

Incumplió usted, señor presidente, varias, si no todas sus promesas. Entre ellas, y muy particularmente, de colocar en los directorios de los entes autónomos gente idónea para el ejercicio de los cargos. No fue así y usted lo sabe. Todos los saben.

También incumplió, y se lo recrimino citando textualmente su promesa, publicada en enfoques el 12 de abril de 2004, es decir hace más de dos años:

”El posible candidato a la presidencia de la República, Dr. Tabaré Vázquez, manifestó que las tarifas de los servicios públicos, cuando acceda al gobierno, responderán exclusivamente a los costos de producción de las empresas; serán competitivos y tan bajos como sea posible".
"Bien se ha dicho que resulta inadmisible que un desequilibrio presupuestal, en lugar de financiarse como se debe, (con impuestos que el Poder Legislativo discuta y apruebe) se cubra con el deplorable y repudiable procedimiento de subir las tarifas aprovechando situaciones de monopolio, lo que genera un superávit artificial que luego es transferido a Rentas Generales”.

Una anécdota para finalizar, que tiene que ver con su evidente molestia por la crítica periodística, y su acusación a los medios, motivo de esta carta a los suscriptores.

Fui testigo presencial, Doctor Vázquez, cuando desde la página editorial del diario EL PAIS se enjuiciaba implacablemente, un día sí y al otro también, y con todo rigor, la política gubernamental y económica allá por los años 60.

¿Quién enjuiciaba a quién?

Pues bien, Presidente Vázquez: quien enjuiciaba era el Dr. Daniel Rodríguez Larreta, crítico despiadado de la gestión gubernamental del Presidente de la República.

¿Y quién era el presidente de la República, es decir del entonces Consejo Nacional de Gobierno?

-Nada menos que el Dr. Washington Beltrán, codirector de EL PAIS, y vecino de escritorio del Dr. Rodríguez Larreta, 3er. piso de la entonces calle Cuareim 1287.

Ricardo Garzón
enfoques@diarioenfoques.com