“Diga By, diga Lo”


Para aquellos que tenemos buena memoria, podríamos decir “esta película ya la vi”.

Llueven las críticas por el lenguaje de los actuales gobernantes, sin embargo no se escucha nada sobre las reformas profundas que precisa la cultura y el Estado uruguayo. Se esconde como en una galería de espejos, por supuesto deformantes, el hecho incontrastable de que el Gobierno disfraza su incapacidad de enfrentar y atacar seriamente los problemas que tiene el país, con medidas de corte netamente demócrata-sociales.

Resulta así que las críticas a los planteos económico-sociales del Gobierno, que son de neto color neocapitalistas, no se escuchan con la claridad y la sonoridad que deberían, dado su distanciamiento claro de los intereses del conjunto o la mayoría de los ciudadanos. Porque, pensándolo bien, puede que el modelo de “Don Pepe” haya agotado sus posibilidades de transformación, pero la transformación de esa clase media en una nueva ciudadanía plena de expectativas con coraje suficiente para enfrentar la vida, no puede ser una tarea que quede en el limbo.

Y el cuidado de la pobreza sólo se combate creando más riqueza en un modelo de país productivo que, aunque socializante, pueda crecer como lo ha hecho el socialismo del viejo continente y no caminar para atrás, como lo está haciendo el socialismo latinoamericano.

Pero aparte de estas disquisiciones, el doble discurso es que dice palabrotas para congraciarse con un estereotipo psicológico de ciudadanos que estamos apaleados, mientras sigue usando las reglas del neoliberalismo para gobernar más o menos, tratando de nivelar las cuentas que ya desde la época de Ledo Arroyo Torres o del mismo Fernández Crespo, no se pueden nivelar.

Y la verdad es que ahora no hay de donde sacar, porque los bolsillos uruguayos están vacíos.

Ojalá que el ciudadano abra bien su oreja y su neurona para no seguir creyendo en el mito de que vamos a poder “DISFRUTAR”.

Pablo