La Contravisita presidencial en Buenos Aires.
Por el Dr. Alberto Scavarelli (*)
El gobierno de Argentina habilitó o promueve, que el presidente de Venezuela
encabece un acto de masas con decenas de miles de personas en pleno Buenos Aires,
en una acción que comprometerá sin duda la postura exterior de
la Argentina. Se anuncia como una acción de rechazo a la visita del presidente
Bush, que por esas horas estará en el Uruguay.
La alternativa es clara... o el presidente argentino esta de acuerdo con lo
que sucede y apaña las acciones del locuaz mandatario venezolano, o de
lo contrario su gobierno no puede evitar que su petro-acreedor use su territorio
como catapulta de los agravios que seguramente inferirá a diestra y siniestra,
como es ya su más que conocida costumbre.
Este modo de acción por omisión se asemeja a lo actuado por el
gobierno de Argentina, respecto de la acción de los piquetes que bloquean
porfiadamente al Uruguay. O el gobierno Argentino está de acuerdo en
este agravio sostenido por meses y meses ante total pasividad y violación
de responsabilidades básicas de un estado de derecho en cualquier parte
del mundo asegurando el derecho a la libre circulación de las personas,
o de lo contrario no se siente capaz de aplicar la ley en su territorio y opta
por evitar conflictos internos dejando hacer lo que les plazca a los bloqueadores
de puentes internacionales, como ahora parece hacerlo con la presentación
de Chávez para agredir al mundo desde un estadio bonaerense.
Dos casos del mismo corte, de igual interrogación y duda, pero en ambos
el mismo denominador. Cuesta mucho entender que se esta buscando con todo esto.
Será que es una forma de acercarse a Chávez ganándose su
confianza. Toda vez que esta visita de Bush a Brasil de algún modo afectará
en gado indeterminable la relación de confianza entre Lula y Chávez,
hace imprescindible el fortalecimiento de la confianza entre los presidentes
de Venezuela y Argentina como alternativa de interlocución con quien
por otra parte prácticamente es su principal acreedor externo por estas
horas, comprando cuanto papel de deuda emita la Argentina has rondar los cinco
mil millones de dólares.
Siempre son imprescindibles los interlocutores, y cuanta más confianza
tengan entre ellos y más pruebas de alianza frente al enemigo diabólico
de uno de ellos demuestren, mejor será. Poco importan los miles de barriles
de petróleo diario que Venezuela le vende al país del presidente
Bush, el mismo que en un formidable doble discurso Chávez propone rociar
azufre por donde pisa, como se dio el grotesco lujo de decir ante el mundo,
en pleno Asamblea de las Naciones Unidas.
De todos modos al presidente de Uruguay, como hemos dicho antes, estos dislates
fortalecen su merito y postura ante el poderoso visitante, porque después
de todo le permite demostrar su determinación al invitarlo a venir y
llevarlo a pescar, a pesar de todo y de tantos que se oponen de afuera y adentro
del país y su gobierno.
Lo que más preocupa, es que el sur del sur de nuestra formidable América,
parece inmersa en un sopor que le entretiene entre reelecciones y petrodólares,
discursos agotadores y retrospectivas permanentes, pero siempre con una enorme
carencia de planificación efectiva y coordinada complementaria del futuro,
desde nuestras irrenunciables soberanías nacionales.
La reciente crisis en la Bolsa China, puso en evidencia la fragilidad de la
región, sensibilidad peligrosa que mas que nada se reflejo en la sacudida
a bolsa de Buenos Aires. Aunque más no fuera por ese alerta, todos debieran
moverse con más delicadeza y planificación de sus acciones, más
allá de discrepancias y rechazos.
Mientras el resto del mundo se mueve en bloques concertados, por estos lares
todos están contra todos, llenos de desconfianzas y murmullos por lo
bajo, inmersos en micro alianzas coyunturales y macro desconfianzas bien regadas
de tan absurdas como inmorales carreras armamentistas, sin capacidad de acordar
cosas elementales en beneficio de la región, mientras la realidad como
una ola nos pasa por arriba.
Por definición todo gobierno es definitivamente transitorio. El problema
es el mientras tanto, las oportunidades perdidas y las secuelas que deja cada
acción para el futuro próximo.
Pero lo que es claro a nuestro juicio, es que este contra-acto en Ferro, encabezado
por un presidente en ejercicio de otro país, en pleno corazón
de Buenos Aires, nos parece una chabacanería poco digna de nuestras historias
nacionales compartidas, que nos lleva a hipotecar aún más ante
el mundo internacional organizado, el prestigio y la seriedad de la región.
Una rápidamente acordada contra visita a la gira que realiza el presidente
norteamericano por la zona, que esta vez no va a la Argentina, pero en la que
ya estuvo poco antes.
Resulta increíble tanta acumulación de errores inadmisibles, simultáneos
y en estereo. Salvo que se trate de la hipótesis más compleja
de sutilismo político internacional con filigrana, que dejaría
el tema en la órbita del más puro y complejo maquiavelismo de
política internacional.
Que pena, todo esto en un momento donde la región debería estar
organizada y coordinando esfuerzos para aprovechar la mejor coyuntura comercial
de los por lo menos últimos cincuenta años. En cambio estamos
en medio de esta farsa, adornada y condimentada además por una pastosa
guerra de botones.
Ojalá despertemos pronto de tanta barbaridad acumulada y comencemos juntos
a aprovechar lo que aun pueda quedar después de tanta oportunidad perdida.
(*) Representante Nacional – Partido Colorado.- Uruguay