EN
UN DIARIO DE COSTA RICA LATINOAMERICANO
El Uruguay del Frente: éxodo juvenil, inseguridad y desencanto. Señales
de alerta ante síntomas de desmembramiento psicológico y social
del país,
algo que contrasta con las imágenes optimistas presentadas por el actual
gobierno frentista.
1. El Uruguay del Frente Amplio, 28 meses después que esta heterogénea
agrupación de izquierda llegara al poder por estrecho margen de
votos, muestra algunos resultados que deberían constituir señales
de
alerta.
El país vive una curiosa dicotomía. Mientras diariamente el gobierno
difunde noticias sobre la buena marcha de la economía, que se encuentra
bajo el alero de una coyuntura internacional favorable, la emigración
aumenta cualitativa y cuantitativamente.
2. El problema de la emigración saltó al tapete en junio pp. cuando
se
dieron a conocer cifras sobre su aumento, suministradas por el Instituto
Nacional de Estadísticas, por el libro "Políticas de población
en
Uruguay", editado por Juan José Calvo y Pablo Mieres, y por un estudio
completo sobre migración, escrito por las demógrafas Wanda Cabella
y Adela Pellegrino.
En 2004, último año de gobierno del centrista Partido Colorado,
el saldo
negativo de entradas y salidas fue de 7.292. En 2005, primer año del
gobierno del izquierdista Frente Amplio, esa cifra subió a 9.593. Y en
2006, segundo año de gobierno frentista, saltó a 17.000.
El ex ministro Alejandro Atchugarry hizo notar que los índices de bajo
desempleo, presentados por el gobierno como una conquista económica,
se
deben en parte a esa constante emigración. El 81,4 de los uruguayos que
emigran tiene menos de 44 años, y ahora se están yendo los más
preparados, en un proceso de sangría de recursos humanos e intelectuales
del Uruguay.
Irónicamente, un periodista comentó que el Uruguay oficial avanza,
pero
los uruguayos no se quedan para verlo. En el mismo sentido, el rector de la
universidad ORT, Jorge Grunberg, en reciente ceremonia de graduación,
se preguntó por qué razón, si la economía marcha
tan bien y si el gobierno
alega tener índices de popularidad tan altos, tantos jóvenes uruguayos
siguen emigrando o soñando con emigrar.
Los jóvenes que no pueden irse, van cayendo en una especie de depresión
psicológica y en un quietismo sin esperanza.
3. Otras señales de alerta del proceso de desmembramiento psicológico
y
social que afecta al Uruguay, por detrás de apariencias de normalidad
que
el gobierno frentista se encarga de difundir, son el avance de la
delincuencia, el aumento de la inseguridad de la población y la
ineficacia de los organismos policiales de control.
A fines de junio, se dieron a conocer los resultados de una encuesta
encomendada por el gobierno comunal de Montevideo junto con gobiernos
comunales de otros departamentos. La encuesta representa la opinión de
más de 1.200.000 personas, que corresponden al 52% de la población
mayor de 18 años del Uruguay.
El 25%, una de cada cuatro personas entrevistadas, se siente "poco o
nada" segura en su propia residencia.
El 30% manifestó sentir inseguridad en las calles durante el día;
ese
porcentaje sube al 65% en la noche; y el 23% aseguró que ha dejado de
ir
de compras a determinados lugares por inseguridad.
El 56% de los entrevistados no confía en la policía de su barrio.
El sociólogo Gustavo Leal, coordinador técnico de la referida
pesquisa,
comentó que la gente ha restringido la utilización del espacio
público
por miedo, constatando que "muchas personas han dejado de caminar por las
calles", "han dejado de salir y de tener actividades recreativas",
y en
los sectores de la periferia urbana "más del 60% de la población
desconfía de los vecinos abiertamente".
4. Estos hechos, y otros que podrán ser comentados oportunamente, hablan
de desencanto, desconfianza, y temor de la población, según constató
el semanario "Búsqueda", de Montevideo. Todo lo anterior, en
un cuadro en
el cual, salvadas honrosas excepciones, dirigentes del centro y la derecha
se mueven con modorra en relación a problemas que deberían ser
motivo de
debates nacionales y de cuestionamientos al presidente del Uruguay, Dr.
Tabaré Vázquez, así como a la gobernante coalición
Frente Amplio, que ya
entró en su tercer año de mandato electoral.
Los uruguayos, con su proverbial inteligencia, espíritu de observación
y
sentido común, tienen la palabra.