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muy preocupante la situación que vive Bolivia, sumada
a la incalificable actitud del gobierno de Venezuela.
Si
el presidente de Venezuela cree que por tener mucho petróleo
a precios increíbles y por disponer de dinero a discreción
en indebida ingerencia en otros estados o gastar sumas absurdas
en inadmisibles equipamientos militares en medio de la pobreza,
tiene capacidad para jugar a ser potencia desde otra divisional
geopolítica, está profundamente equivocado.
Somos naciones soberanas y rechazamos su pretensión
de ingerencia y falta de respeto por los demás estados.
Pensar que Venezuela puede reeditar la guerra fría
y aprovechando la inestabilidad puntual de Rusia y Estados
Unidos, incorporar a nuestra América, tensiones de
la costosa guerra fría ya superada, es por lo menos
una irresponsabilidad.
Traer a territorio venezolano aviones y naves militares rusas
con capacidad de armamento nuclear en medio de una proto-tensión
internacional, es mucho más que una irresponsabilidad.
Insultar
groseramente a los Estados Unidos, amenazar con invadir Bolivia
si cree que a su juicio omnipotente es necesario, es un error
rayano con el absurdo del verborrágico presidente venezolano.
Es el mismo que hace poco nos propuso fusionar nuestras fuerzas
armadas, seguramente soñando con ponerlas bajo su mando.
Bolivia es un pueblo enclavado en el corazón de América,
que aprendimos a conocer y respetar en su particularidad cultural,
con una riqueza étnica que desde afuera puede llegar
a confundir porque sus ritmos le son propios, pero que es
soporte de pasiones muy fuertes. Agitar el problema interno
boliviano, desde la radicalidad de los planteos de su presidente
y a la vez bajo la presión e injerencia indebida del
presidente de Venezuela, es una grave ingerencia en una realidad
soberana que no admite la intromisión de nadie y que
orgullosamente los bolivianos se apresuraron a rechazar de
plano.
Esa amenaza de Chávez de invadir Bolivia si lo cree
necesario para lo que siente son los intereses de Bolivia,
es realmente vergonzoso. Si se atreviera a hacerlo deberá
recaer sobre el invasor todo el peso de la OEA y la condena
internacional, sin perjuicio de otras acciones que por derecho
internacional correspondan.
Esta
extraña situación y amenaza, explica la razón
de tanta compra de armamento solo aplicable en un conflicto
contra ejércitos del tercer mundo en cuanto a nivel
militar se refiere, al que se agrega este escenario de guerra
de las galaxias con aviones y naves rusas con aroma a ex unión
soviética que el gobierno de Venezuela trae a la región
poniéndola en innecesario riesgo. Se genera un paisaje
que nos llena de preocupación. Más allá
de otras importantes reuniones regionales, la OEA deberá
convocar a una reunión urgente al más alto nivel,
para evitar situaciones derivadas de pretendidas acciones
inadmisibles.
Sabemos todos que a esta intromisiva forma de pensar, poco
le importa el derecho internacional, las Naciones Unidas,
o la OEA , pues solo conoce su hemipléjica y dogmática
visión de enemigos y amigos sin nada en medio. Los
ciudadanos de los demás países deberemos pensar
en consecuencia que si al presidente de Venezuela se le ocurre
que cualquier proceso interno de nuestros países le
es contrario a lo que el cree mejor para todos nosotros o
sus intereses, también enviará tropas para intervenir
en nuestros territorios nacionales. Si así lo cree
o piensa, más vale sepa desde ahora que está
absolutamente equivocado. No pasará, ni habrá
de quedar impune.
Mientras tanto el dólar se fortalece en medio de una
economía americana en crisis y el euro se debilita
en medio de la afectada prosperidad europea y su ritmo de
vida casi de otro mundo.
Las
cosas buscan un nuevo equilibrio, que en cuanto a la paz mundial
no es mejor, sino más comprometido. Una pena que tantos
gravísimos errores de enfoque político y de
visión, generen esta ignorancia funcional a intereses
que están lejos de ser los que mejor sirven a nuestra
América.
No necesitamos mesías políticos, ni circunstanciales
prepotentes diciendo groserías al mundo desde un estrado
rodeado de gente inventariada o sobreexcitada. Ya estamos
cansados de sus agravios, indebidas ingerencias, abusos de
hospitalidad, falta sistemática de respecto a las personalidades
del mundo y a sus ininterrumpidas series de pedidos de disculpas.
Necesitamos paz, comercio, aprovechar el precio de nuestras
materias primas e invertir para desarrollarnos.
Necesitamos
educación, fuentes de trabajo y salud, no escondernos
detrás de la simplificación de la petro-interesada
caridad de nadie.
No
necesitamos ciudadanos con la mano extendida hacia el gobierno
de turno pidiéndole una suma mensual solo por ser pobre
mientras se le condena a ser pobre para siempre por falta
de inversión en fuentes de trabajo y desarrollo. Tampoco
precisamos que sumas increíbles producto de los recursos
naturales de una nación, anden en ilícitas valijas
por la región, o con feriados para apoyar una candidatura
en otro país, procurando flechar a fuerza de dinero
nuestros destinos democráticos nacionales, mientras
van quedando por el camino los principios de no intervención,
de autodeterminación y de consolidación de la
paz desde el desarrollo humano sustentable.
Los gobiernos que en estos días emiten comunicados
sobre la situación institucional de Bolivia, debieran
agregar un párrafo repudiando las declaraciones intervencionistas
del presidente de Venezuela. No hacerlo es una grave omisión,
que en otros tiempos alentó males que lamentamos hasta
hoy.
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