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UN
ACTO OFICIAL…MENTE PARTIDARIO
Por
el Dr. Alberto Scavarelli
El
Presidente de la República anunció que hará
público el informe de gestión de su gobierno,
con lo que estará dando cumplimiento a un deber institucional
de todos los presidentes. Una muy buena práctica que
en Uruguay está desde siempre prevista constitucionalmente,
cuando se debe informar cada año al Parlamento Nacional,
el estado de país desde la perspectiva del Poder Ejecutivo.
Es
muy diferente lo que planifica en cambio. Se tratará
de un acto absolutamente oficial, organizado por el Poder
Ejecutivo, con la participación protagónica
del propio Presidente, argumentando realizar un informe que
en lugar de realizarse ante el Parlamento y comunicado en
directo por cadena nacional de medios de comunicación,
e incluso con la realización de un acto de sus seguidores
en las inmediaciones del parlamento si se quisiera por sus
seguidores, se realizará desde el gobierno con un acto
oficial en plena Avenida 18 de Julio, en el mismo lugar donde
festejara la noche en que su partido ganó la elección
y donde tenía su comando de campaña electoral.
La
simbología es más que evidente, será
sin duda y antes que cualquier otra cosa un acto político
partidario del partido en el gobierno realizado en medio de
un acto de masas donde ante la proximidad de la elección
de las internas partidarias, se tratará inevitablemente
de un acto político partidario-oficial en el que rivalizaran
los sectores con presencias y ausencias para marcar perfil
y mimetizar diferencias profundas que van mas allá
de los candidatos al no encontrarse quien las neutralice.
El
Vazquismo, cuya constitución anunciáramos desde
estas mismas páginas hace tiempo, hoy ya consolidado
se siente en el deber de salir al rescate de una situación
política critica de su coalición. Es tan comprensible,
como inconstitucional e inconveniente
Es
comprensible la preocupación del quien llevo al Frente
Amplio a su primer gobierno municipal, y luego al primer gobierno
nacional, al ver el espectáculo político de
los sectores que componen el Frente. Los mismos que posibilitaron
su candidatura de ayer, y los mismos que hoy bloquean cualquier
intento de manifestar su liderazgo incluso desairándole
en anunciados actos específicos de gobierno.
Se
comprende la preocupación, el tema no es políticamente
menor. La bajante ha dejado al descubierto los escombros estructurales
e ideológicos de diferencias profundas solo disimuladas
cuando la marea era alta y todo lo cubría.
El
Presidente es de la nación toda, aún de los
que no le votaron. El que se anuncia puede tornarse en un
acto casi ofensivo para por lo menos medio país, al
ver al presidente de todos, liderando un acto frenteamplista,
lleno de solemnidad y aparatosidad oficial, con un presidente
en actitud ce líder partidario en medio de la estructura
típica y embanderada de un tiempo electoral.
El
Vazquismo se hace público, consolida su existencia
y el frente todo o quizás no todo, asistirá
a su presentación en sociedad.
Se
hablara de unidad, de logros construidos entre todos, de la
fraternidad de ideas, pero en la base de los hechos, de los
porfiados y publicados hechos y dichos de los principales
líderes frenteamplistas, que el país todo bien
conoce y al ciudadano frenteamplista de siempre desconcierta,
estará la presentación del nuevo sector –
el Vazquismo- que encabeza el presidente y que venimos anunciando
y documentando desde hace tiempo.
Debe
comprenderse que es mejor para todos los uruguayos que el
presidente vaya al Parlamento personalmente y explique en
trasmisión en cadena a la nación y ante los
representantes de la ciudadanía, todos los matices
de su gestión.
Nada
nos costara saludar sus logros y hasta quizás se minimicen
los defectos de gestión.
Sin
embargo en lugar de la solemnidad se optara por la fanfarria.
No nos engañemos solos, allí no estará
el pueblo uruguayo todo representado, en el mejor de los casos
estarán quienes se identifiquen con el partido en el
gobierno.
El
presidente que es perspicaz, quizás concluya que sería
mejor que dejara un evento de este tipo para después
de las elecciones nacionales al final del año en curso,
cuando el país ya tenga un gobierno electo y a su gobierno
le resten aun varios meses para hacer balance incluso publico
de su gestión que sinceramente deseamos sea la mejor,
porque jamás participaremos del mezquino criterio del
cuanto peor mejor, en ninguna circunstancia.
El
propio poder ejecutivo transformo en partidario un acto oficial
del primer magistrado de la República, cuando hace
muy poco tiempo, en medio de una dura conformación
interna partidaria, suspendió este mismo evento, por
considerar que las circunstancia políticas en su partido
lo hacían desaconsejable. Asistiremos a un acto presidencial
transformado en un embanderado acto en el mejor de los casos
frenteamplista sino sectorial y pleno de perfilismos evidentes
más allá de las declaraciones más o menos
ocurrentes o acartonadas según de quien provengan.
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